Estabilidad sí, tranquilidad no

Publicado: 14/03/2021
Autor

Fernando Pérez Monguió

Presentador de 'Acento Andaluz' en 7 Televisión y jefe de informativos de la Cadena SER Andalucía

Acento andaluz

Fernando Pérez Monguió analiza en este espacio la actualidad andaluza, con fibra progresista y corazón social

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Los intentos por encapsular al Gobierno andaluz de las sacudidas políticas nacionales serán en adelante estériles. Aislar Andalucía de lo que ocurría encima...
Los intentos por encapsular al Gobierno andaluz de las sacudidas políticas nacionales serán en adelante estériles. Aislar Andalucía de lo que ocurría encima de Despeñaperros fue mucho más que un mero mensaje de marketing de PP y Cs, sino una certera herramienta para que a la Junta no le afectasen las campañas electorales o las estrategias de las direcciones federales de ambos partidos. Realmente Moreno y Marín lo lograron en la primera mitad de la legislatura, pero la sacudida de esta semana ha cortocircuitado la vigencia de este propósito.


El efecto mariposa de las turbulencias entre populares y ciudadanos ha llegado a Andalucía. Es cierto que no ha evaporado, de momento, la estabilidad en el pacto de gobierno, pero sí ha instalado la intranquilidad en ambas alas del Palacio San Telmo. Preocupación que acompañará al gobierno del cambio o del recambio -según quien lo cite, ensalce o critique- hasta que acabe la legislatura, sea cuando sea.


Las amenazas a las que se enfrentan los socios de la Junta se han multiplicado de repente y no se esfumarán por mucho que ambos miren hacia otro lado. Seguirán multiplicándose a cada día que pase. Por un lado, desde Vox que intentará forzar un adelanto electoral alentado por unas encuestas en las que no dejan de crecer. De hecho, consciente de la ambición de la ultraderecha, el presidente Moreno se ha esmerado en los últimos días en garantizar que disfrutan de estabilidad, pero al mismo tiempo pedía estabilidad a Vox para seguir gobernando.


Con todo, las embestidas ya no solo llegarán de los dirigentes de Abascal. Los mayores zurriagazos vendrán de las sedes nacionales de PP y Cs mientras crezcan las hostilidades entre ambas formaciones. La confianza se ha roto entre Casado y Arrimadas, pero tampoco ayudará la escasa sintonía entre Casado y Moreno, y entre Arrimadas y Marín. ¿Cuánto resistirán populares y ciudadanos en Andalucía mientras gobiernos sustentados en sus siglas salten por los aires, mientras el PP persista con su OPA hostil a dirigentes y militantes de Cs -incluso propiciando el bochornoso transfuguismo-, mientras los populares vinculen el futuro de algunos gobiernos, como Madrid, a Vox y mientras la formación naranja vaya perdiendo cuota de poder, tragándose humillaciones y descomponiéndose vertiginosamente?


Por mucho que Juan Marín lo intente -“nadie impondrá desde Madrid lo que aquí suceda”, dijo en los informativos de 7TV Andalucía en un mensaje nítido a su otrora ‘amiga’ Arrimadas-, cualquier escenario está abierto en adelante porque la Junta ya no podrá desprenderse de la espada de Damocles de una ecuación inquietante: Estabilidad sí, tranquilidad no. 

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