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13/06/2021

Desde el Baluarte

Se acabó

Los resultados electorales de la Comunidad de Madrid tienen muchas lecturas e interpretaciones posibles.

Publicado: 05/05/2021 ·
11:53
· Actualizado: 05/05/2021 · 12:01
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  • Pablo Iglesias.
Autor

Miguel Ángel Ruiz Anillo

Miguel Ángel Ruiz Anillo es asesor jurídico y colaborador social en diferentes proyectos con una dilatada experiencia

Desde el Baluarte

Desde el Baluarte el autor pasa revista a la actualidad social vista desde su construcción más justa

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Los resultados electorales de la Comunidad de Madrid tienen muchas lecturas e interpretaciones posibles. Han dado mucho juego y los resultados han sido más que sorprendentes en algunas cuestiones.

Sin entrar a valorar al detalle lo ocurrido en estos comicios, hay una cuestión que sí me ha llamado la atención: la debacle de Pablo Iglesias al frente de Unidas Podemos con solo un siete por ciento de votos y con una subida tan solo de tres diputados.

No se ha producido el “efecto Iglesias” que se pretendía tal y como sucedió en Cataluña con el entonces ministro de Sanidad, Salvador Illa. Este es un ejemplo más de los muchos que evidencian la prepotencia y el engreimiento de Pablo Iglesias en su devenir en la política.

Muchas veces se dice que los fogonazos de las fotografías de los medios de comunicación madrileños producen un efecto perverso de excesivo ego de quien los tiene. Codearse con grandes empresarios, banqueros, tener determinada situación de poder o estar constantemente pisando moqueta hace que el político de turno pierda la visión de la realidad y se crea su propio personaje.

Esto es lo que creo que le ha ocurrido al inquilino de Galapagar. Se ha desnortado con el paso de los años sin solución de continuidad.

Aquel Pablo Iglesias que aprovechó la oportunidad que le dio el 15M, esa plataforma de indignados que se levantó contra una situación que se estaba produciendo allá por el año 2011. Muchos de los lemas de ese movimiento, impulsado entre otros por Pablo Iglesias, defendía que la ciudadanía no era una marioneta en manos de políticos. Justo lo contrario que ha enseñado Pablo Iglesias en su experiencia política tanto de diputado como de vicepresidente del Gobierno de España. Ha intentado manejar a una ciudadanía cada vez más cansada de la situación que estamos viviendo y eso le ha quemado en gran medida hasta el punto de hacerle abandonar la política.


A nadie le sorprende que tanto Pablo Iglesias como yo nos situemos en las antípodas en cuanto a las ideas políticas. Somos totalmente contrapuestos. En nada se parecen nuestros planteamientos sociales o económicos. Pero, hay una característica del que se acaba de ir que no me ha gustado nunca: es la confrontación constante, la búsqueda del conflicto como única fuente de recepción de beneficio político. En eso no nos parecemos para nada.

Por ello creo que no se pierde nada con su marcha en la política de nuestro país, al contrario. Se puede defender el comunismo o las ideas de la extrema izquierda desde una visión más sosegada y no tan agresiva.

Tranquilos que Pablo seguro que pasará a mejor vida.

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